miércoles, 10 de octubre de 2007

Mis Ci-Fi's favoritas (1)

Sin ser un gran lector de ciencia-ficción, que lo soy sólo en la medida justa porque me parece un género algo "trash" en el que no siempre triunfa lo mejor, y el concepto de "lo mejor" es siempre de difícil definición porque se mueve en el ámbito de las neuras del lector de turno, no es menos cierto que cuenta con obras y autores que me parecen clásicos irrepetibles. Porque en la Ci-Fi -al menos así lo veo yo- más que producciones consistentes hay piezas escogidas. Obras que se concibieron y parieron en momentos de deliciosa inspiración y que luego sus propios creadores han sido incapaces de superar. Desgranemos algunas de ellas.

Comencemos por la filosófica "Ubik" de mi admirado Philip K. Dick. Una novela sencilla, de criterio argumental fácil, lineal y escasamente retórico. Es una novela sin adorno, trampa ni cartón, de estilo feísta, en la que K. Dick prima el fin sobre los medios y a los motivos sobre los personajes. Al mismo tiempo, se trata de una historia inconcreta que no concluye en nada, pero finaliza en todo. Una historia que plantea preguntas que nunca responde y que responde a cuestiones que nadie plantea. Al final -y esto es lo más interesante- nadie sabe qué es el dichoso Ubik (una especie de soporte, de esencia, de materia instantánea), pero quizá quede en evidencia que nuestros propios cuerpos no son otra cosa que el Ubik que soporta aquello que realmente somos. Paranoia K. Dick en estado puro.

Luego viene "Starship Troopers", de Robert A. Heinlein. Una utopía fascista que se mofa del fascismo. Una oda al militarismo escrita por un libertario y destinada -paradójicamente- a ridiculizar al propio militarismo. "Starship Troopers" es una novela excesiva, sobreactuada, en la que todo es a lo grande, brutal, salvaje, desmedido... Se trata de una historia grandilocuente que se parodia a sí misma y que abusa del superlativo para desenmascarar el absurdo (suele ocurrir que muchas posturas sólo desvelan su estupidez intrínseca cuando son elevadas a la enésima potencia). Es una pena que Paul Verhoeven no entendíese nada de esto y se limitara a hacer una película de violencia redundante y escasa fidelidad al texto, que termina por traicionar la intención de partida de Heinlein. Para el autor -y esta es su guasa final contra los amantes de la tropa- el factor individuo se antepone al elemento colectivo: Un hombre sólo es capaz de triunfar allá donde no ha podido hacerlo un ejército completo.

También me resulta especialmente interesante el "Dune" de Frank Herbert -obviaremos muchas de sus absurdas secuelas así como la muy estética pero bastante aburrida versión cinematográfica de David Lynch- porque narra una historia que no se parece prácticamente a nada. Herbert nos da una lección de cómo construir un cósmos desde cero, un ecosistema con vida propia desde la nada. Un mundo alternativo que funciona con sus propias reglas, con sus propios fines y que se vale de sus propios medios. Lo más interesante es que el ejercicio de Herbert -que ha sido pretendido por muchos otros tanto antes como después- funciona a la perfección. Está imbuído de una lógica aplastante que el lector asume, que sólo vale para él mismo, pero que carece de sentido alguno fuera de él. "Dune", entendida desde un punto de vista meramente profesional, me parece muy difícil de escribir pues es la novela total. Un ejercicio creativo de arquitectura literaria realmente espectacular. Y lo mejor: en un Universo genéticamente matriarcal en el que sólo las mujeres desarrollan poderes psíquicos, resulta que el mesías, el elegido, es el único hombre capaz de desarrollar semejante clase de poderes. ¿Una broma?
No menos relevante me parece la aportanción de John Brunner en "El hombre completo". Una historia que me parece el equivalente británico a los desvaríos psicologicistas de Philip K. Dick, y que se replantea, de manera enteramente nueva, la vieja dicotomía mente-cuerpo. Si tu mente se desarrolla de manera tan prodigiosa que te permita hacer cosas increíbles, ello sólo será posible a costa de sacrificar tu cuerpo, de convertirlo en un mero sostén fisiológico (otra vez el soporte vital), porque en la naturaleza nada sale gratis. La belleza extrema necesita de la extrema estupidez para reproducirse. La psique ultra-desarrollada plantea como condición la poca o nula inversión en materia estética. Esto lo sufre el protagonista de la historia de Brunner, Howson, pues el telépata más potente del mundo es al mismo tiempo un ser contrahecho que detesta tanto su propia apariencia que, por lo pronto, no entiende qué clase de ventaja podría suponer la posesión de un poder como el que posee.

Si os dáis cuenta, el hilo conductor de estas cuatro historias es el mismo. Plantean visiones psicosociales del ser humano dominadas -mejor sería decir jalonadas- por lo más misterioso, inexplorado e incontrolable que existe: nuestra propia mente, sus capacidades y limitaciones. Ello, imagino, nos lleva a concluir que el mejor catalizador para una gran novela de Ci-Fi no son la técnica o la ciencia sino, antes bien, la experiencia psíquica humana, su calidad y sus fronteras.

Si los visionarios han terminado por convencernos de que, por encima de las vicisitudes de la naturaleza, lo único que rige nuestro destino, el factor decisivo, reside en nuestra propia condición... ¿Por qué llamar ciencia-ficción a lo que en realidad no es otra cosa que mente-ficción?

6 comentarios:

jerobibo dijo...

joder, paco, he leído unas pocas novelas y me pongo a hacer memoria y ahora que lo pienso creo que no leído ninguna novela de ci-fi

la fundación, hace la hueva de tiempo, pero es un género que tengo que descubrir, la verdad

bueno, 1984 sería cifi?

El maldito escritor (que no el escritor maldito) dijo...

Acertadas recomendaciones, Paco. ¡Ah!, Philip K. Dick... ese preclaro visionario.

Me permito la libertad de añadir una más a esa estupenda lista aunque pertenezca más al género fantástico que al de Ci-fi: Soy Leyenda de Richard Matheson. Una autentica y genuina obra de arte.

Panadero dijo...

Amigo Paco,
gracias por regalarnos estas lecturas. Algunas, viejas conocidas, y otras, pendientes de ser leídas.
Respecto a Heinlein creo que podría haber más polémica. ¿Liberalista a ultranza, militarista o simple y llano fascista?
¿Entonces resultará que era tan obvia Starship Troopers, que en su día nos pareció tan ácida?

Paco dijo...

Por partes:

Jero, lo de "1984" depende de cómo lo mires. Si la entiendes como una novela de anticipación, entonces se ubicaría en el lindero de la Ci-Fi. El problema -creo yo- consistiría en determinar si lo que pretendió Orwell fue escribir una novela de anticipación, o bien, realizar una crítica realmente ácida al régimen soviético (crítica muy pertinente y poco dudosa si tenemos en cuenta que era un comunista convencido). Desde mi punto de vista, Orwell escribe una anti-utopía, siendo el formato anticipatorio un vehículo, una excusa, pero no un fin en sí mismo. Por supuesto, qué duda cabe, es una excepcional novela.

Maldito, tienes razón. K. Dick era un visionario incontestable. De hecho, muchas de sus novelas no sólo no han sido superadas por los acontecimientos (uno de los viejos males de la Ci-Fi) sino que, antes bien, se han convertido en preclaras profecías del porvenir. En cuanto a Matheson te doy la razón. Un escritor excepcional, y con una habilidad como relator realmente poco común, si bien más en la onda del género fantástico. El caso de "Soy leyenda" es peculiar y, de hecho, se trata de una novela tan fronteriza como "1984". Depende de cómo la mires.

Panadero, tío, en Heinlein no sólo hay para más polémica... Es que Heinlein es LA polémica. Podríamos llevarnos horas con ello. Te diré que hace un par de años hice el experimento de hacer leer a los alumnos "Starship Troopers" para luego comentarla en clase, en plan debate. El experimento -interesantísimo- se prolongó durante tres sesiones. Y porque corté. Si quieres una respuesta sencilla te diré que, en lo que a mí respecta, me parece tan obvia como dices.

Nenes, gracias por vuestro interés. Un placer trabajar para vosotros.

Biedma dijo...

Interesantísimo artículo, digno de ser publicado en algún medio donde pudieras recibir recompensas superiores a nuestra admiración -ya sé que me dirás que para ti, nuestro reconocimiento, no es poco.

Esperamos con ansiedad la segunda entrega, ¿habrá algún capítulo dedicado a las ucronías? ¿Al género en España, desde Ignotus a Negrete? Lo que te apetezca, hermano.

Paco dijo...

Biedma:

Ya sabes que a mi la notoriedad no es cosa que me pueda y, en realidad, si uno hace estas cosas las hace para compartirlas con quien realmente está interesado en ellas. Como bien dices, con vuestro apoyo e interés ma basta y me sobra.

Y sí, tengo pensado seguir adelante con algunas otras ideas en la misma línea. Todavía no sé bien cómo, pero ya andaremos.