viernes, 12 de septiembre de 2008

Aprended pringaos


Hola galateos. no nos engañemos, todo este rollo de escribir novelas, hacer pelis, o incluso periodismo (como Panadero.- por cierto David, leí la novela que me regalaste y me encantó), no son sino excusas para hacernos con la máxima cantidad de pasta posible sin pegar un palo al agua.
Pero a todo hay quien gane y aquí os traigo un ejemplo cojonudo de como vivir sin trabajar y llevarte una pasta por delante haciendo arte contemporáneo.
Esto que veis aquí es una obra de arte contemporáneo que se llama "La Montaña de escombros" y es de Lara Almarcegui.
Me descubro ante la genialidad de esta chica que ha conseguido que mi comunidad autónoma (intentó venderla a varias que rehusaron) le pague un auténtico pastonazo por esto que contemplan vuestros ojos.
La obra de arte consistió en derruir un edificio que se caía de viejo en el casco antiguo, trasladar los escombros a otro lugar y luego volverlos a traer a su lugar de origen colocándolos como veis.
¿Qué? ¿A qué mola?
Yo quiero ser como ella. Comparados con ella somos unos pringaos.
PD.-¿ No podría ser lo del coche de Scarlatti una obra de arte?
¿No podríamos endosar el coche quemado a alguna comunidad autónoma titulándolo "coche bonzo"?
ANEXO.- perdonad, pero después de poner el post he encontrado más información sobre esta obra, en concreto un blog donde se dice: "imposible no sobrecogerse ante los restos de un edificio meticulosamente amontonados en el mismo lugar en el que éste se levantaba hace tan solo unas semanas". Toma ya!!!!!

11 comentarios:

El maldito escritor (que no el escritor maldito) dijo...

Yo ya lo intenté. Propuse la creación de una obra conceptual avantgarde que simbolizára la pureza del espíritu de un creador en su estado más libre, sin ataduras sociales ni convenciones ni perversiones económicas que soslayaran y redujeran su voluntad creativa-cognitiva. Para ello, la performance consistiría en mandarme a vivir a una apartada isla del Caribe con dos modelos de Playboy -como clara alegoría a las tentaciones de la sociedad de consumo- y un cargamento surtido de Lagavulin 16 años -cuya simbología metafísica representaría la comunión con la madre tierra mediante la metamorfosis eucaristica de la cebada en licor-. La obra, conceptual y minimalista, llevaría por alegórico título "Rascandome los huevos a dos manos hasta que me salga sangre de las yemas de los dedos". Todo ello subvencionado, of course.

Me dijeron que no. Algunos promotores culturales incluso se rieron. Un poco.

Saludos,
Maldito

Paco dijo...

Con estas ordinarieces se tenían que meter, y no con el pobre Mr. Proper.

Ahora bien. A la chica la comprendo: ella le pone morro y llena la alcancía. Nada que objetar. Me preocupa más la cita que pones del tal blog porque es de traca. Hay gente que se esfuerza tanto en parecer lista que no pasa de tonta.

Y por cierto Maldito: si encuentras subvención, hazme el favor de incluir en el proyecto a un arrimao -servidor-, y otras dos tías de esas, que obrarán de grupo control. La diferencia residiría en que tu te trasegas el Lagavulin y yo me lo hago a palo seco.

Si esta elementa es capaz de vender los escombros (de los que seguramente algún "analfabeto insensible" también se rió lo suyo), nosotros lo tenemos chupao.

jerobibo dijo...

no, si está claro, lo de la chica para mí es de matrícula de honor, claro

la verdad es que este asunto puede ser delicado, me refiero a este tipo de manifestaciones artísticas pq creo que hay que respetar a todo aquel que intenta expresar algo a través del arte, pero coño, a veces cuando veo determinadas "obras" no sé, me queda la sensación de que se están descojonando de mí, pero claro, yo soy un tipo de San Antolín y eso limita mucho

y repito a la tía la admiro, tiene mérito que haya gente como nuestros hermanos cineastas, escritores,e ct , puteaos por el mundo para conseguir "trabajar" y luego ver estas cosas....

El maldito escritor (que no el escritor maldito) dijo...

No, si admirar, yo también admiro mucho su arte. El que tiene para "vender la moto". Porque para vacilar de esa manera hay que tener, como dicen los andaluces, mucho arte y mucha guasa. O eso, o la chupa de miedo, que también podría ser.

Y Paco, lo lamento de veras con el corazón en la mano, pero tal y como figura en su propuesta, el concepto de la performance presentada es minimalista. Así que, ¡aire!, so espabilao.

Abrazos,
Maldito

Biedma dijo...

Hermanos, tras flipar con el noticiario dadaista que aportais al blog en las últimas entradas, comparto con vosotros el sentimiento genital que va del descojone al tocamiento de cojones.

Lo comparto todo excepto la sugerencia de que el hermano Panadero necesita inscribirse en un gimnasio: Paco, te has pasao; la cosa exige disculpa y reparación en el Galatea a base de croquetas gigantes.

No te mosquees, G., ¡que te queremos tal cual!

Paco dijo...

Maldito, este desprecio a mi aportación teórica me lo pagas... Jajaja. Chico, tenía que intentarlo.

G., querido, me consta que no te mosqueas porque el hecho es el hecho: tu pareces un armario ropero de dos cuerpos, y yo un sifonier estilo imperio. Es lo que hay y, desgraciadamente, no estamos de moda.

Eso sí; a comer croquetas no nos gana nadie. Os va a costar un huevo la broma, Biedma.

Panadero dijo...

Queridos todos,
me encanta que habléis tanto de mi corpulencia.
¡Ya estoy tentando y todo de colgar en el blog una foto mía de desnudo integral!

Abrazotes.

Biedma dijo...

uuuuuuuuuuuuuuuuuuuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhh

(Es sólo un fragmento del clamor popular ante la expectativa de disfutar con la carne de Panadero)

¡Hazlooooo!

Abrazo rodeado de erecciones anticipadas.

jerobibo dijo...

panadero, si pones esa foto, quiero que sea de esas de "era joven y necesitaba dinero..." que son las que molan

y dime, dime, qué te parece la "obra de arte"?
manifiéstate

Panadero dijo...

Jerobibo,
yo para eso del arte soy más convencional. Igual que para la comida o para el sexo.
Vamos, que no me termina de molar el rollo moderniki en el arte.
Qué más puedo decir...

jerobibo dijo...

estamos de acuerdo en lo del arte contemporáneo