jueves, 14 de febrero de 2008

Katzenbach

Mucho tiempo hacía que una de esas mamotréticas novelas superventas que hacen los estadounidenses me dejaba tan buen sabor de boca como ésta. Cierto es que no leo mucho material de este tipo, pero cuando cayó en mis manos -porque así somos los lectores compulsivos-, ya no me quedó otro remedio.
Probablemente, la mejor baza de Katzenbach (a quien ya conocía de su "Psicoanalista", un texto de buena tensión culminado por un desenlace algo raquítico que me dejó bastante frío) a la hora de narrar las peripecias de este detective esquizofrénico que trata de averiguar quién es el enfermo del psiquiátrico que se dedica a asesinar al personal, sea el gran trabajo de investigación que hay tras el relato. Se percibe en cada página que Katzenbach conoce bien este tipo de instituciones, cómo funcionan, qué se hace en ellas y para qué, cómo se trata a los internos y qué estrategias siguen habitualmente los terapeutas. Y ya sólo por el mérito de introducir al lector con una buena dosis de rigor en el submundo de las instituciones mentales -esas de las que tanto se habla en todas partes, pero que tan poca gente conoce realmente- la lectura merece mucho la pena. También, por cierto, el autor ha sabido definir perfectamente a sus personajes, conocer sus entresijos y mostrar, con ello, una imagen bastante real de ciertas patologías mentales como la esquizofrenia... De la que también hay muchos tontos diciendo muchas cosas a voz en cuello, pero que casi conoce en sus verdaderas dimensiones y ramificaciones.
Una lectura muy maja y entretenida que, esta vez sí, Katzenbach ha sabido cerrar con un final adecuado al relato y que deja en el lector esa maravillosa sensación de no haber perdido el tiempo con el esfuerzo. Sólo una pega, queridos galateos, que toma la forma de una pregunta: ¿Por qué ignota razón los autores de best-sellers tienen la odiosa manía que utilizar cuatrocientas páginas para contar cosas que se explican perfectamente con trescientas? Hacedla extensiva al cine: ¿Para qué hacer una peli de tres horas que, en condiciones normales, se contaría maravillosamente en dos? A lo mejor es que la cantidad es más importante que la calidad y yo estoy más desfasado que Santa Teresa.
En todo caso, una novela muy recomendable para cuando no tengáis nada mejor en el horizonte.

5 comentarios:

El maldito escritor (que no el escritor maldito) dijo...

¿Soy el único al que esa sinopsis le recuerda vagamente a Los renglones torcidos de Dios?

Biedma dijo...

Leí el psicoanalista en su momento y me pareció razón suficiente para no volver a abrir una novela de este fulano, y eso que estaba en Barcelona cuando vino a promocionar la novela de la hablas, las librerías se llenaron de pilas de sus libros y todo el mundo intentaba convencerme de sus bondades; porque tú me la recomiendas, y sólo por eso, le daré una nueva oportunidad al autor de la novela en la que se basaba otra intragable historieta hecha película: Causa justa.

Respecto a la extensión, en gente de este pelaje suele ser tan estándar como todo lo demás: mientras más mejor, que le cunda al lector y que la editorial pueda subir el precio con la excusa del papel, que suele ser lo único valioso en esos objetos tan semejantes a los libros.

Jesús Lens dijo...

Qué razón tienes, amigo. Cuando empiezo una novela de las que de cada dos páginas, sobra una, no lo entiendo. ¿Para qué perder tiempo y papel?

Un abrazo, paisano.

Biedma dijo...

Jesús, querido, bienvenido a tu casa, dispón de ella como necesites.

Te envío un correillo sobre la marcha.

Abrazos.

Cruce de Cables dijo...

Tienes razón, en Brigada 21, puse la entrada de su visita a Negra y Criminal,con una foto que le hice tomando el sol en la librería. Eso sí, para tener un montón de pasta es un tio la mar de corriente, y amable de narices. Lo de los libros es otra cosa, allí funcionan por páginas. Yo tengo la de El Hombre Equivocado, y cada vez se va hundiendo más en mi biblioteca. Las lecturas largas tienen que ser justificadas.
US
José Andrés