domingo, 4 de mayo de 2008

Rebobine, por favor

Galateos,
al fin la he visto, la película que nos podría servir como perfecto himno generacional, sobre todo en lo que a cinefilia impenitente se refiere.
Si en su día alquilaste 1990: Los guerreros del Bronx o no te atreviste a sacar Aquella casa al lado del cementerio -la verdad es que la portada acojonaba-, esta es tu película.
Porque tiene más poética pasearse por estanterías de videoclub que descargar del eMule.
A causa de un extraño accidente, todas las cintas del videoclub “Be kind, rewind” quedan magnetizadas. Los encargados sólo encuentran una solución a este problema: filmar remakes caseros de los títulos más emblemáticos, como Los cazafantasmas o Robocop. Adentrándose por momentos en la comedia más disparatada, el cineasta Michel Gondry propone un lúcido análisis de la industria cultural, reivindicando con sana nostalgia el ambiente de los antiguos videoclubes, y oponiéndose al actual panorama cinematográfico, copado por unas pocas multinacionales. La película supone una emotiva y divertida declaración de amor al cine, que subraya nuestra necesidad de contar historias, de que nos cuenten historias, sin que la comunicación sea adulterada, para no perder la vieja alquimia.

1 comentario:

Paco dijo...

Tío, interesante planteamiento. Habrá que hacer un poder.