jueves, 12 de marzo de 2009

La culpa fue de Lucio Fulci




Es imposible no haber oído hablar en estos días de la llamada matanza de Winnenden. Un adolescente mata a quince personas por las buenas, después de anunciarlo en un chat de Internet.
"Estoy harto, siempre lo mismo, todos se ríen de mí, nadie se da cuenta de mi potencial. Lo digo en serio, tengo armas aquí y mañana a primera hora iré a mi antigua escuela y habrá una verdadera barbacoa".
Acabo de escuchar los comentarios que hacen sobre el caso en Radio Nacional, y no puedo dejar de lamentar que sigan insistiendo en los tópicos de siempre. Aluden a que era depresivo. ¿Acaso "depresivo" y "psicópata" son sinónimos? ¿De esta manera pretender colaborar a que la sociedad acepte a las personas con problemas mentales? Porque haciendo tanto hincapié en detalles como ese, los periodistas no hacen más que potenciar los prejuicios. Precisamente cuando las estadísticas demuestran que los enfermos mentales suelen ser pacíficos.
Pero no queda ahí la cosa, y continúan mencionando la adicción del adolescente a los videojuegos, el gusto que tenía por las armas, y su afición a ver películas "de contenido violento" y cine porno.
Para rematar la faena, no viene mal un poco de sociología de salón, y comentan que los jóvenes de ahora, ya se sabe, no tienen valores, se han perdido las buenas costumbres, bla bla bla...
No es de recibo hablar de asuntos tan complicados -quince asesinatos, nada menos- de forma tan sencilla. Muchas veces, para los medios de comunicación, es fácil impartir doctrina, aleccionándonos de lo pernicioso de ciertas condiciones humanas, determinadas aficiones. Casi siempre, lo hacen sin saber muy bien de qué están hablando. Lo que cuenta es crear un fenómeno mediático sensacional, que acapare la atención unas cuantas semanas, hasta que suceda algo nuevo. Recordemos el caso del asesino de la baraja, en el cual la negligencia de ciertos periodistas, que hicieron correr rumores, llegaron a influir en el propio asesino, quien, de hecho, empezó a dejar naipes a raíz de que los medios comentasen, equivocadamente, que los dejaba en la escena del crimen.
Por otro lado, esto ya viene de atrás: cuando a principios de los noventa, aparecieron los llamados "asesinos del juego de rol" en Madrid. O el muchacho de la Katana, que se cortaba el pelo como no sé qué personaje de una aventura gráfica. ¿Realmente creen que eso, las películas, los videojuegos, o un simple peinado, son la causa de estos asesinatos? Quizás, al reducir los elementos de la ecuación hasta encajarla en una visión de los hechos muy simple y reductora, mucha gente lo acepte.
Y al final, en lugar de preguntarnos cómo han sido educados, qué valores han inculcado a estos jóvenes asesinos, en qué medio se han desarrollado, sin siquiera preguntarnos cómo viven o cómo respiran, preferiremos pensar que sí, que la culpa fue de Lucio Fulci... Y nos quedaremos tan tranquilos.

5 comentarios:

Pakosky (antes llamado Paco) dijo...

David, los que nos oponemos a esta visión corta, estupida y simplista desde dentro del propio sistema, a menudo nos encontramos con mucho encono e incomprensión.

Esto es como todo: como en realidad no hay más que teorías más o menos vagas acerca de este problema, lo que existe es un discurso oficial que además siempre es el mismo porque a nadie se le ocurre otro mejor o más altisonante. Y los medios no sólo se dedican a amplificar el recetario para torpes sino que encima lo retuercen, confunden y multiplican.

Es el problema de vivir en un país en el que no se diferencia la información del amarillismo. No te quiero ni contar lo que llego a morderme los puños de rabia escuchando las burradas que veo, leo y escucho cuando pasan cosas como estas. Un drama sobre el drama.

En Málaga os voy a dar -ya lo había previsto- un poquito de rollo desmitificador. A ver si entre todos desterramos a los caraduras, a los prejuiciosos y a los tontos.

Pedro de Paz dijo...

A mí, el "rollo desmitificador", con Ginger Ale, po favó... :-D

Biedma dijo...

Un punto privado, de esos que sólo nos importan a cuatro gatos, para mi amigo Panadero por desmarcarse del atontador discurso oficial, tan acuñado ya por los medios comunicativos y por los corrillos de panadería, que parece ser el único existente.
Tanto es así, que cuando algunos intentamos profundizar, casi a tientas, en el insondable mundo de la llamada perturbación (no me disgusta el término por lo que tiene de insumiso) nos acusan de entrar en temáticas que no interesan a nadie.

Paco, espero ansiosamente tu rollo desmitificador.

Panadero dijo...

Por cierto, tronkos,
¿os habéis fijado que hoy es viernes 13?
¿Lo vais a celebrar?
Yo sí. Voy a comer con un par de colegas. Un tal Paco, y Frank G. Estoy seguro de que la conversación será de alto voltaje.
Luego haremos sobremesa con café, copa y puro, y, ¿por qué no? igual echamos un vistazo a alguna película de terror:-)
Abrazos a todos.

Juanma dijo...

¡Pero no os olvidéis de una cosa! ¡Después de un viernes 13 siempre hay un lunes 16, y la vuelta a la rutina no perdona!

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