lunes, 28 de enero de 2008

Juanito (V)


Las semanas siguientes a la adopción fueron el paraíso.
No sólo por la comida decente, la atenta sirvienta filipina, la habitación abuhardillada equipada con baño propio y todas las maravillas tecnológicas que cupiera imaginar, o la magnífica biblioteca del nuevo instituto para niños bien en que le matricularon. Lo fueron sobre todo por las cálidas atenciones de Mila.
Al principio sólo fue un intempestivo colarse entre las sabanas a mitad de la noche. Luego, cuando la mocita compartió con él las maravillas de aquel libro sobre asesinos en serie escrito por un insignificante y desconocido profesor universitario, el asunto fue a mejor. Cuesta abajo y sin frenos.
Había en sus páginas un enorme cuadro en el que se desglosaba una treintena o más de parafilias con las que ir practicando, y Mila, que quería llevar la voz cantante, decidió que las desarrollarían una a una, por estricto orden alfabético. La chica iba de lista y a él, de momento, le convenía ir de de tonto.
Se habían quedado bloqueados en el braquioproctosigmoidismo.
El rollo anal la volvía loca.
Mami, ocupadísima como estaba en tirarle los tejos al profesor de tenis, vivía entre la calentura de la raqueta y la inopia acerca de las Mil y Una Noches que se sucedían en la buhardilla.

domingo, 27 de enero de 2008

Juanito (IV)


Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
Mientras los triunfadores son despedidos con honores en la puerta principal, las ladillas se deslizan subrepticiamente por el ventanuco del sótano.
Por allí había salido el antiguo torturador de Juanito, ahora conocido por todos como el tuerto, a primera hora de la mañana.
Su estrella no había hecho más que declinar desde el episodio de la violación -tanto como había ascendido su odio por Juanito-, hasta el punto de terminar perdiendo él mismo su virginidad a manos de sus antiguos secuaces; desfloración que ni siquiera habían ejecutado a pelo, como él secretamente ansiaba, sino usando el cabo de una vieja escoba; fue éste último detalle el que terminó de agriarle el carácter.
Ahora, tras puentear un Seat Sarkozy, observaba como su enemigo subía al cuatroporcuatro más pijo del mundo, dotado incluso de una subyugante jovenzuela de pelo morado.
Observaba y tramaba su venganza.
Mientras mordisqueaba el cadáver de una rata que había llevado consigo.

Las puertas del infierno

Sé que este vídeo es viejo y soy consciente de que podéis haberlo visto muchas veces. Me hago cargo de que este post no es sesudo, hermanos, pero hay algo que me impulsa a ponerlo. No me canso de verlo, pura maldad, porque a veces.....se abren las puertas del infierno.



NOTA: todos miramos a la abducida, sí, ¿se mata? ¿no se mata? pero...¿nadie se acuerda de que abajo hay un aprendiz que bajó la escalera al empezar el vídeo?, pobre

jueves, 24 de enero de 2008

Conan de interés general

Ya sabéis, hermanos, de mi pasión forofa por todo lo que tiene que ver con el amigo Conan, ese cimmerio cachas y descerebrado -los tíos brutos, pero buenos y con un sentido bobo y terco de la justicia, tienen un punto de tierno que me puede... va a ser que la edad me está aflojando los esfinteres.

El caso es que Francisco Calderón, que publicó con Dolmen "Conan. Biografía de una Leyenda", un pedazo de tocho de trescientas y pico páginas cuyo valor para coleccionistas es incuestionable (a mí me ayudó mucho a organizarme pues es la primera vez que un tipo se toma el currazo de organizar cronológicamente todas las historietas de Conan de la era Marvel), ha sido el encargado de seleccionar los cómics que constituyen el nuevo coleccionable bárbaro de Planeta deAgostini (poseedora de los derechos editoriales por estos pagos).

La colección, que ha salido a la calle este mismo mes, lleva el sugerente título de "La Saga de Conan", y está editada en 35 tomazos de más de 100 páginas destinada a eso, a ordenar cronológicamente las mejores historietas del cimmerio. Y a un precio de unos 7 euros por tomo cosa que, una vez visto el primer ejemplar (muy bonito de presentación, encuadernado en cartoné de tapa dura, con un papel y una impresión inmejorables), sale bastante bien de precio. Y en B/N, que es como mola lo de Conan, y no con ese color hortera y chillón de fotomecánica y puntitos que le ponían los guiris a los cómics.

Además, se prometen en el futuro artículos, portadas inéditas en España y tal. Una joyita para los friquis que, como un servidor, teníamos colgados un montón de números de Conan que por unas u otras razones no pudimos adquirir en su día. Es hora, pues, de cerrar las lagunas estigias de las viejas colecciones (vale, el chiste es penoso).

Si queréis más datos, seguid el enlace:

http://www.planetadeagostinicomics.com/fantasia_detalle.asp?id=16666

Me preguntaba Biedma hace un par de meses qué coño pasaba con la espada y brujería, que parecía muerta y enterrada... Pues chico, visto lo visto en el mercado, parece que resurge de sus cenizas. Ahora sólo necesitamos secuestrar a J.K. Rowling para que deje de escribir guías telefónicas de Harry Potter y hacer, sin duda, una pira con todos esos coñazos de fantasy pedorro que anegan las librerías para que las nuevas generaciones empiecen a apreciar las cosas buenas de la vida.

Entendámonos: Mucha brújula dorada, mucho Narnia, mucho elfo y mucho rollo, pero donde esté la amable simplicidad de un antropoide sin dios ni amo, jarto de vino, armado hasta los dientes, pegando hostias sin ton ni son, y rodeado de tías buenas en tanga... Howard, sin duda, sabía apreciar las cosas buenas de la vida.

¡por Crom!

martes, 22 de enero de 2008

Juanito (III)


El episodio del cuarto de basuras no tardó en caer en el olvido. A Juanito le hizo la vida mucho más fácil, a los directivos de la institución también, pues ya no había que ocuparse del disoluto machito del lugar reducido ahora a tuerto ridiculizado. Meses después aquello era una mera nota a pie de página en un expediente. Más tarde, el dato terminó por consumirse entre las cenizas de la burocracia.
Pasados dos años, el propio director del centro despedía a Juanito con lágrimas en los ojos. Entretanto, el chico le miraba indiferente, pensando por enésima vez que era un completo gilipollas, a través de la luneta trasera del todoterreno.
Luego examinó a su nueva familia detenidamente.
Mami, al volante, era una pija bañada en UVA con ínfulas humanitarias. El nene, a su derecha, un proyecto de enano mental, gesto bobalicón, que hacía chocar entre sí dos monstruitos de plástico haciendo ruiditos estúpidos.
En el asiento del copiloto iba Mila –sólo se había quedado con este nombre-. La fascinante Mila.
Ella giró la cabeza al sentirse observada.
Sus miradas se cruzaron. Y se reconocieron.

lunes, 21 de enero de 2008

La ciudad observatorio




Muchos sabéis que tengo pendiente una novela gráfica con Ediciones B, un viejo proyecto para el que ha habido que componer y reunir elementos de muy diverso signo. Pero parece que al fin podemos afirmar que se está convirtiendo en algo más que un intento descabellado: tengo el guión completo, contamos con el dibujante Sergio Ibáñez a los lápices y a Pablo Muñoz con el color. Tenemos hasta unas muestras, de lo que será la obra dentro de muy pocos meses; y el avance tenía que estar en nuestra Conspiración Galatea.

sábado, 19 de enero de 2008

Los crímenes de Oxford


Lógicamente, empezaré por el principio, descatando la curiosa contradicción en la que incurre Álex de la Iglesia con su nueva película. Minuto a minuto, a lo largo del metraje, el bilbaíno nos insiste en la debilidad de la lógica a la hora de explicar la realidad. Los fenómenos sociales, los fenómenos criminales, no se pueden explicar mediante cómodos razonamientos, porque la realidad es caótica y escurridiza.
Partiendo de tan buen planteamiento, no deja de llamar la atención que el cineasta estructure su película mediante una sucesión imparable de axiomas y razonamientos, alejándose en cada momento un poco más del verdadero misterio, intentando encorsetarlo en sus razones.
Las primeras veces que escuchamos estos soliloquios por parte de los dos investigadores nos sorprendemos; casi parecen personajes de Tarantino que, en lugar de hablar de hamburguesas o ropa, hablan de Descartes y Hume. Ocurrente. Pero cuando las diatribas se prolongan, vemos que el tono discursivo no va a acabar...
Por si alguno no hubiera captado la esencia del juego, veremos a los protagonistas intentando esclarecer el misterio mientras echan una partida al Cluedo.
Y es una lástima que una película tan bien fotografiada, que cuenta con ese sólido diseño de producción, que hace hincapié en la desmelenada estética freak, de tebeo, que tanto le gusta al director de Acción Mutante, se vea malograda por su mecanicismo, por su falta de humanidad. Y cuando uno sale del cine se sorprende haciendo estadísticas, estableciendo probabilidades; ¿cuántas semanas tendré que seguir viniendo al cine para encontrar algo que valga la pena?

Juanito (II)



La vida en el correccional no había sido mala para Juanito. Cómo iba a serlo para ese niño tan guapo y tan bueno que tenía loquitos a todos los celadores.
Había.
Hoy esta acorralado en el cuarto de las basuras y tiene enfrente a dos adolescentes dispuestos a merendársele el virgo.
-Cara a la pared -vocifera el mayor-, y abajo los pantalones.
Juanito lo hace despacio, entreteniéndose mucho cuando llega al dobladillo. El otro, furibundo de ansia y malicia se le echa encima y le tironea de los calzoncillos. Entonces ocurre que Juanito se revuelve como un gato. El otro cae de espaldas más por el susto que otra cosa. Juanito se abalanza sobre el caído. El tercero en discordia, acojonado ante la rabiosa reacción de la presa -o tal vez por la desfigurada cara de zumbado del niño- encaja los costillares en un rincón de la minúscula habitación y está a punto de orinarse encima.
Ahora Juanito le ha puesto sobre el párpado de inferior el trozo de cristal que ha estado dos días afilando sobre el asfalto rasposo de la cancha nueva de baloncesto. Presiona. Despacito.
-¿Lo ves?
-Sí... Sí que lo veo -. Balbucea el otro.
-Pues ya no lo vés.

miércoles, 16 de enero de 2008

El Transiberiano

Otra de cine.
Últimamente, por aquello de que estoy leyendo tres libros al mismo tiempo, más preparando clases y exámenes, más escribiendo un par de artículos, más el blog, más otros de mis vicios, y ello me conduce a no poder terminar casi nada de lo que empiezo, he decidido tirar por la calle de enmedio. Así, estoy dedicando mis baldíos -y torpes- esfuerzos intelectuales a machacar el reproductor de DVD sin contemplaciones.
Y me ha dado por recuperar joyas gloriosas, como lo es este grandioso filme, "Pánico en el Transiberiano" (Eugenio Martín, 1973). Una de las pelis que -lo reconozco- peores noches de terrores infantiles me hizo pasar. También una de las mejores películas de género que se han hecho en España. En realidad, seamos sinceros, es una coproducción hispano-británica rodada por españoles de tal modo que la mayor parte de la pasta vino de afuera, y la mayor parte del talento se puso aquí. Lo de siempre: Si a un español le pones medios, es capaz de hacer lo mismo que cualquier otro, y mejor. El problema, por consiguiente, de nuestras creaciones (en todos los ámbitos) es que aquí nunca ponemos medios para casi nadie.
Rodada en Madrid, con un descarado sabor a las producciones legendarias de la Hammer Films (hasta el tandem protagonista Lee-Cushing fue seleccionado con esta intención), y un marcado talante internacionalista, Eugenio Martin, un director de encargo con oficio y sentido común, supo poner en pie una cinta interesante, de buen ritmo, con excelentes momentos y que, fíjate tu, ha superado con bastante eficacia el paso del tiempo (viéndola no te asalta aquella nefasta impresión de "joder, cómo me pudo gustar esta castaña"). Lo cual no es poca cosa. De hecho, en su día fue bastante bien de taquilla en un montón de países. Es una pena que Martin, que demuestra saber hacer cine, no contara luego con opciones de realizar otras producciones de similar enjundia.
La historia, y esto es lo mágico, es de una simplicidad tan maravillosa que pone los pelos de punta (algo así como un imaginativo cruce entre "El enigma de otro mundo" de Christian Nyby, y "El Horror de Drácula" de Terence Fisher): Estamos a comienzos del siglo XX. Un científico encuentra en China el fosil de un antropoide de dos millones de años y, decidido como está a demostrar que Darwin tiene razón, lo sube al Transiberiano dentro de un cajón para volver a Londres y, una vez allí, hacer con él esas cosas que siempre hacen los científicos de opereta. Entonces la gente -que se mete en todo- hurga en el cajón y resulta que el antropoide está vivo y se empieza a trillar a todo el que se menea... Y comienza el "chou". Porque la excelente administración de la trama argumental que se hace a lo largo de la película, y lo bien que se sabe dosificar la información al espectador, permiten un maremagno de situaciones, giros, alteraciones y rebotes de lo más singular que entretienen un montón y que, esto es lo bueno, hasta te llegas a creer sin problema alguno. Así, al final resulta que el antropoide está vivo porque...
Bueno está. Por si alguien no la ha visto, mejor no se la destripo.
Sólo un detalle más: Ojo al descacharrante papel de quince minutos que le dieron a Telly Savalas pues, sin duda alguna, es de lo mejorcito de su irregular carrera cinematográfica. La repera.

lunes, 14 de enero de 2008

Grande Colucci



Bueno amigos, esta es la portada que ha diseñado Colucci para mi nueva novela: El Caso de la Viuda Negra. Supongo que en unos diez días o asi estará a la venta pero que quería mostrar el portadón que ha diseñado este buen amigo de Biedma al que ardo en deseos de conocer. Ya hizo un gran trabajo con "El imán y la brújula" del propio Juan Ramón, o incluso con la primera novela de Víctor Ros, "El misterio de la casa Aranda", pero creo que en esta ocasión se ha superado. Si tenéis ocasión de leerla me daréis la razón porque os aseguro que ha sabido resumir en un flash visual el espíritu de la novela. Creo que ilustrar la portada de una novela es un trabajo muy difícil, algo así como resumir 300 páginas en una imagen que centre al lector y que además lo seduzca y Colucci es una artista en ello. Cuando vi la portada me quedé boquiabierto, quizá es amor de madre, no sé, pero ya mi diréis que os parece.
Abrazos galateos.